El primer día, como en todas las rutas organizadas en moto, nos va a servir para reunirnos a todos en el punto de partida: Valencia.
Prepara tu viaje para llegar a la Capital del Turia a medio día, si vienes en avión, tren, autobús o vehículo de alquiler, tan solo nos tienes que indicar tu estación de llegada y la hora e iremos a recogerte para llevarte hasta el hotel que nos acogerá esta primera noche.
Si vienes en tu propia moto, te daremos la dirección del hotel y te recibiremos en recepción para darte la bienvenida.
Una vez reunidos todos los integrantes del viaje, nos iremos a las oficinas de Toro Biker de Paterna para realizar tanto el reparto de chaquetas, cascos y guantes como para tener la reunión de seguridad en la que te explicaremos cómo van a funcionar las rutas.
Tras la reunión de seguridad y una vez todos equipados, nos iremos a recoger las motos de aquellos que la hayan alquilado, si vienes con la tuya, acompaña al resto en este momento tan chulo, seguro que te diviertes aunque sea viendo motos.. es un rato que pasa volando!
Pues ya estamos todos equipados, así que nos vamos a ir a dar una vuelta para visitar algunos de los lugares más emblemáticos de la Ciudad de Valencia como son las Torres de Serrano, una de las dos antiguas puertas de acceso a la ciudad que se conservan gracias entre otras cosas a que desde 1586 y hasta finales del siglo XIX, sirvieron como cárcel para nobles y caballeros, justificando esto su conservación cuando se demolió el resto de la muralla, además como dato curioso te diré que durante la Guerra Civil Española, sirvieron como refugio para obras del Museo del Prado, utilizando hormigón, capas de arroz y sacos de arena para proteger los cuadros, de cárcel a pinacoteca, todo un monumento a la versatilidad, ¿no crees?
Visitado uno de los iconos con más historia de la ciudad, daremos un salto en el tiempo para ir a hacernos unas fotos a la Cidad de las Artes y las Ciencias que o ha cambiado mucho, o sinceramente en mi opinión tiene más valor el continente que el contenido. Admirar su arquitectura, en la que hay que reconocer un mérito casi épico a Santiago Calatrava es por sí mismo un placer visual fuera de lo común. Casi seguro que habrás visto unas cuantas fotos (si no lo has hecho, te lo recomiendo) y puede que incluso la hayas reconocido en películas como Tomorrowland de George Clooney, o en series como Doctor Who (T10E02 “Smile”, emitido en 2017) donde algunas secuencias fueron grabadas en la CACS, incluida una escena icónica con la cabina telefónica.
Si nos da tiempo, llegaremos hasta la no menos icónica Playa de la Malvarrosa, centro neurálgico del ocio de la ciudad y orgullo de nuestro espíritu Mediterráneo.
Ya que estamos aquí, lo suyo es cenar por la zona, puesto que la oferta de restauración es realmente variada y numerosa, pero... te confieso que tengo un restaurante favorito de entre todos los buenos que hay y si consigo hacer la reserva, que no es cosa fácil, cenaremos ahí. Su cocina es vanguardista y sin duda su ubicación , el restaurante está arropado por un par de ficus centenarios que de noche toman el protagonismo del paisaje por su tamaño y vistosidad, en definitiva, un placer para todos los sentidos.
Tras la cena nos iremos a descansar al hotel que mañana empezamos ruta!
Buenas noche y bienvenidos!
Tras desayunar y cargar las motos, dale tus maletas de viaje a nuestro compañero de Toro Biker para dejarlas a buen recaudo en nuestras oficinas.
Recuerda cargar lo justo para el viaje porque tus maletas te estarán esperando al final de la ruta cuando regresemos a Valencia.
La ruta de hoy nos llevará hasta Cambrils y claro, podríamos ir tranquilamente por la carretera de la costa, pero eso no tiene "gracia motera", la verdad es que esas carreteras para ir en moto no suponen, a mi entender, más que un aburrimiento lleno de tráfico, camiones y más camiones y poco más que ver que el mar a tu derecha, definitivamente, nos vamos por el interior!!
Iniciamos la ruta cogiendo la salida hacia Ademúz desde nuestro hotel, que está elegido por su perfecta ubicación para nuestras rutas, puesto que sales directo del hotel a la ruta sin tener que sufrir el engorroso tráfico de la ciudad. Así que del hotel, como digo, directos a una autovía de 3 carriles en la que podrás tomar el primer pulso a las sensaciones en carretera abierta a tu moto.
Poco a poco, la ruta se va intensificando, en cuanto al nivel de conducción se refiere, de una forma gradual, lo que te permitirá ir descubriendo todas las bondades que transmite tu compañera de viaje. Por supuesto, el guía irá dosificando los ritmos del viaje adecuándolos a tu adaptación a la moto y el trazado de cada curva, marcando los tempos para salvaguardar al máximo la seguridad total del grupo. Esto va a ser una constante durante todo el viaje.
Te aseguro que nos vamos a divertir conduciendo la moto por el trazado que he diseñado y por supuesto, nos vamos a deleitar con paisajes realmente espectaculares, a veces, de verdad, no parece que estemos a penas a 60-70 kilómetros de Valencia, es algo casi mágico.
Pararemos a comer por el camino deleitándonos con las delicias locales de los pueblos del interior de la Comunidad Valenciana, para continuar después ruta y rutear, entre otras maravillas, por las Sierras de Cardó‑El Boix, que constituyen un macizo prepirenaico espectacular situado en las Terres de l’Ebre (Tarragona, Catalunya), en el entorno del Bajo Ebro, destacando por ser un punto estratégico para la migración de aves rapaces como las culebreras europeas, milanos negros, halcones peregrinos, águila perdicera o la cuabarrada (yo tampoco la conocía, pero la he buscado en internet y es preciosa) que sobrevuelan el macizo acompañando nuestra ruta.
Es todo un espectáculo natural que te pido contemples sin perder de vista la carretera, porque la fauna de cuatro patas de la zona se suele pasear por ahí y tampoco es raro que se paren en mitad del trazado para saludarte... o darte un susto según la situación, así que lo dicho, ten mucho cuidado en este tipo de situaciones por favor.
La llegada a Cambrils esta prevista a media tarde con tiempo suficiente para refrescarnos y disfrutar de sus 9 kilómetros de costa de arena dorada. No, no hace falta que los recorramos todos paseando, tranquilo.
¿Crees que es casualidad que hayamos parado en la llamada "Capital gastronómica de la Costa Dorada"? si es así, todavía te queda por descubrir cómo nos gusta viajar en Toro Biker.
Cambrils es famosa por su cocina marinera y cuenta con más de 150 restaurantes (algunos de los cuales han sido galardonados con estrellas Michelin) así que si queremos darnos un buen homenaje gastronómico, estamos sin duda en el lugar adecuado. La gastronomía que tanta fama le ha dado está basada en una selección de productos locales frescos y recetas tradicionales como la fideuá o el suquet de peix.
A mi para cenar, me llama más el suquet, pero vamos, que cada uno decida lo que se mete entre pecho y espalda!
Tras la cena, paseito de vuelta al hotel, que he seleccionado con cuidado observando el equilibrio perfecto entre confort y precio y a dormir acunados por el sonido del mar.
Buenas noches!
Suena el despertador, nos levantamos, aseo personal y a desayunar, tras lo cual, montamos las motos de nuevo y rumbo a Roses, el punto más al norte del Mediterráneo donde dormiremos antes de coger rumbo Oeste hacia los Pirineos.
De nuevo descartamos las ruta que discurre junto al Mediterráneo porque es un simple paso de pueblo en pueblo sin mérito alguno en lo que a conducción se refiere.
Nos vamos por el interior a disfrutar de una carretera, que si bien tiene también un tráfico bastante intenso (por ser una de las rutas que conecta el sur de España con Andorra), ofrece una buena combinación de carreteras nacionales sencillas y agradables con pasos de carreteras secundarias por sierras como la de Alta Garrotxa (su nombre nos da una pista de lo que nos vamos a encontrar: “Garrotxa” significa “tierra áspera y de difícil paso”) con valles profundos flanqueados por altas paredes calcáreas espectaculares, prepárate para que tus ojos disfruten del paisaje.
Parada obligada a degustar las delicias locales entre las que se encuentran sin duda uno, de mis platos favoritos, los caracoles cocinados de formas diversas, me gustan todas, lo confieso, pero si no eres amante de este molusco gasterópodo convertido en manjar por la cocina local, tienes a tu disposición toda una tradición gastronómica rural y de montaña, con platos contundentes adaptados al clima frío de la zona. Son típicas las cocas de recapte (una especie de masa de pan plano, parecida a una pizza rústica, que se cubre con productos locales, normalmente verduras asadas y embutidos), los embutidos artesanales (longaniza, bull, secallona) y en otoño la cocina gira en torno a la recolección de setas (rovellons, llenegues, ceps), base de guisos y arroces. Con hambre no te vas a quedar, eso garantizado.
Tras la comida, nos vamos directos a Portlligat para a disfrutar de lo que voy a llamar un "bien intangible": La luz de ese punto concreto del Mediterráneo.
Vamos a visitar la Casa Museo de Dalí y a poco que tengas los sentidos despiertos, te darás cuenta de que este genio del surrealismo no daba puntada sin hilo.
La ubicación de la casa frente al mar, amén de todas las obras de arte que alberga, es por sí misma toda una maravilla cuando al atardecer, la luz del sol que engulle el mediterráneo, transforma el lugar en un cuento de hadas. Sí, algo tan simple como la luz del sol, la que vemos todos los días, algo tan cotidiano y aparentemente banal, se convierte en este lugar en pura magia.
Si no lo has visto nunca, es algo que debes anotar en tu lista de "Cosas que hacer antes de morir: Pasar un fin de semana en Portlligat". Si quieres te recomiendo el Aparta-Hotel al que voy siempre que puedo en pareja o con la familia.
Para la cena, volemos sobre nuestros pasos para llegar a Roses, haremos el check-in en el hotel (también seleccionado con cariño) y nos iremos en busca de un restaurante al borde del mar a dejarnos conquistar de nuevo las delicias culinarias que nos ofrezcan. Éxito garantizado pedir pescado fresco al horno.
Tras cenar, al hotel a dormir y a descansar de nuevo mecidos por el rumor del mar. Hasta mañana!
Buenos días!
Hoy vamos a llamar a la ruta "De Sierra en Sierra", atención...
Dejamos a nuestras espaldas el Mediterráneo para encarar nuestras ruedas delanteras rumbo al Cantábrico, pasando de nuevo junto al Alto Garrotxa, que bordeamos para alcanzar las Sierras de Milany-Santa Magdalena y Puigsacalm-Bellmunt, sólo con el nombre ya impone ¿verdad?, pues no hemos hecho más que empezar, seguiremos curveando y disfrutando para adentrarnos en el corazón del Pirineo Español por la Sierra de Catllarás, que prácticamente enlaza directa con el Parque Natural de Cadí-Moix, que desemboca en la Sierra de Ensija Els Rasos de Peguera. Vale, cojo aire para seguir porque te garantizo que este día lo vamos a recordar como uno de los más "disfrutones" en cuanto a conducción se refiere.
De nuevo quiero hacerte consciente de que esta concatenación de puertos, montañas, paisajes y espectáculo de la naturaleza en estado puro, discurre por completo por tierras de aves y mamíferos de cuatro patas de los que les gusta saludar. Por favor, mucha prudencia. Hasta vacas he visto paradas en medio de la carretera, no te digo más.
Este es el típico tramo en el que paras un par de veces para ceder el paso a los animales, así que no escondas mucho el teléfono porque alguna que otra foto de esas chulas de verdad seguro que podemos hacer.
Pues todo este disfrutar de curvas y naturaleza nos llevará a comer en medio de la ruta y aquí la gastronomía nos va a poner en la mesa quesos artesanos, embutidos como el xolís (salchichón típico del Pallars), la olla aranesa (un guiso contundente) y postres como la coca o los yogures de leche de vaca o cabra locales. No se si a ti te pasa, pero a mi cada vez que describo este tipo de delicias, se me disparan las glándulas salivares!
Hablar de Sort es hablar del corazón del Prinieo, de altas montañas rodeando un pueblo marcado por el paso del Noguera Pallarés, epicentro del Rafting de la zona y por supuesto, es hablar de La Bruja de Oro, archifamosa administración de lotería en la que año tras año se daban cita miles y miles de personas venidas de todos los rincones de España para comprar un boleto de la lotería de Navidad.
Antes era un espectáculo ver las colas que se formaban para comprar un boleto, ahora con esto de la venta por internet, el tema se ha relajado un poco. Si te gustan ese tipo de juegos de azar y aunque podrías comprarlo por internet, ya que estamos aquí, si quieres, pásate si no hay mucha gente y lo compras en directo que siempre tiene un punto extra.
A parte de la lotería, Sort (que significa "Suerte", de ahí la afición de la gente a la que le gusta la lotería) es un lugar de paso para la entrada en Andorra por el sur, sobre todo de la gente que venimos de Valencia.
Te cuento, que además, de Sort sale una ruta no muy conocida que pasando por carreteras no muy bien asfaltadas, por caminos de tierra, cruzando ríos y subiendo un par de montañas, aparece en lo alto de la estación de esquí de Pal por el Coll de Cabús. He hecho este camino varias veces con una Honda Varadero XL 1000 V con ruedas mixtas 90/10 sin problema alguno, no es nada grave y mi mujer la pasó con una Honda CB500 con ruedas de carretera, se puede hacer con cuidado y vale la pena.
Pues la "gracia" de este paso, es que entras en Andorra sin pasar por ningún puesto fronterizo. "Cuentan las leyendas locales" que fue en su día un antiguo paso de contrabandistas... no se, te sientes un poco "ladronzuelo" mientras disfrutas de las montañas en estado puro y te haces las fotos con los caballos salvajes que pululan por la zona libres y por supuesto, grabas en vídeo el paso por el río con la moto, que siempre mola tenerlo de recuerdo. Ya sabes, si algún día tus aventuras en moto te llevan a Sort y quieres pasar por Andorra... ya tienes otro ítem para la lista de "Cosas que hacer".
Bueno, llegamos, hacemos el check-in y nos damos una vuelta, nos tomamos una cerveza... un rato de tiempo libre para disfrutar del entorno y directos a la cena donde nos vamos a deleitar con la cocina de alta montaña que nos llenará la mesa con carnes a la brasa, con cortes jugosos como entrecot, butifarra catalana, chorizos criollos… por supuesto no olvides que hay opciones de pescado, siempre a la brasa o plancha.
Tal y como nos levantemos de la mesa, a las habitaciones a descansar, hoy cenamos en el restaurante del hotel... o dormimos en el hotel del restaurante, nunca lo he tenido claro la verdad.
Esta vez, nos acunará el aire siempre fresco de la alta montaña.
Buenas noches!
Despertamos con el canto de los gallos y el tañido de las campanas, rodeados de naturaleza en estado puro.
Tras el desayuno toca montar de nuevo las motos y en el día de hoy diré que "nos ponemos el maillot amarillo": hoy vamos a hacer el primer paso de España a Francia por los Pirineos, como toca en una ruta que se llama "Transpirenaica".
Salimos de Sort para pilotar entre los Parques Naturales del Alto Pirineo (ojo, tierra de osos), el de Aigües Tortes y el de San Juan de Torán para entrar en Francia por Saint-Mamet, desde donde seguiremos rumbo a dos de los puertos de montaña más míticos del Tour de Francia, la prueba ciclista por excelencia del país vecino: el Port du Tourmalet y el Port d´Aubisque.
El Col Du Tourmalet es uno de los puertos de montaña más míticos del Tour de Francia, situado en los Pirineos franceses, con 2.115 m de altitud y con más de 85 pasos del Tour por él, es con diferencia el puerto más repetido de la historia de la carrera.
En 1910, la etapa que inauguró los Pirineos en el Tour pasó por primera vez por aquí y se hizo famosa por la frase del ciclista Octave Lapize gritándole a los organizadores: «¡Asesinos!» debido a la dureza de la subida en caminos de tierra. Historia en estado puro de una de las pruebas ciclistas más exigentes del mundo.
En moto es un espectáculo, por su trazado serpenteante y las vistas espectaculares de pastos alpinos y del observatorio astronómico del Pic du Midi, visible desde la cima.
En cuanto al Port D´Aubisque te diré que está situado a 1.709 m, también en los Pirineos Atlánticos y que conecta Laruns con Argelès-Gazost. Es famoso por su sección escénica entre Aubisque y Soulor, una carretera estrecha excavada en la roca llamada Cirque du Litor, con precipicios que impresionan. Son ese tipo de carreteras que no olvidas por más tiempo que pase, pilotar con la roca como compañera de carretera es una sensación que parece que te conecta con la montaña.
El puerto ha sido parte del Tour más de 70 veces y en la década de 1950 era casi sinónimo de él.
Y aquí vuelvo a levantar la mano para que por favor disfrutes del desafío y el paisaje, pero con respeto: hay tramos sin quitamiedos donde se suele ver ganado suelto. No vamos a ir a ritmo de bicicletas, pero tampoco mucho más rápido, ¿vale?
La comida será en tierras francesas y así degustamos por primera vez las delicias de la gastronomía Pirenaica de este lado de la frontera.
Llegaremos a nuestro destino Pau a media tarde como siempre.
¿Paramos aquí por casualidad? ¿Lo preguntas en serio? Te contesto con un par de datos...
En cuanto al tema cultural se refiere, te diré que Pau está situada en un balcón natural sobre el valle del Gave de Pau, con unas vistas espectaculares de la cadena pirenaica, especialmente desde su famoso Boulevard des Pyrénées que es un paseo panorámico de casi 2 km que Napoleón III mandó construir, con bancos y miradores donde asomarte a los picos de montaña y dicen de él que es «el balcón más bonito de Europa».
Aquí nació el rey Enrique IV en 1553, el primer Borbón que reinó en Francia y España y su castillo, el Château de Pau, se puede visitar (aunque no creo que nos de tiempo, pero toma nota por si vuelves) y guarda objetos históricos, así como un curioso caparazón de tortuga gigante que según la leyenda fue su cuna. De nuevo leyendas históricas. Me encantan.
¿Te parece poco? espera espera!
Pau es una ciudad que desde 1933 acoge el Gran Premio de Pau, una de las carreras urbanas más antiguas del mundo que se corre por las mismas calles de la ciudad, con curvas cerradas, cambios de rasante y muy poca escapatoria, al estilo de Mónaco. Hoy se usa para Fórmula 3, turismos, clásicos... pero en su día corrieron aquí leyendas como Juan Manuel Fangio, considerado por algunos como el mejor piloto de Formula 1 de todos los tiempos. Poca broma.
Fue cinco veces campeón del mundo de Fórmula 1 (1951, 1954, 1955, 1956 y 1957), un récord que duró 46 años hasta que Michael Schumacher (no podía ser otro) lo superó en 2003. Lo hizo además con cuatro escuderías diferentes: Alfa Romeo, Maserati, Mercedes-Benz y Ferrari. ¡Algo único en la historia!
Circular y pasear por ese circuito urbano que cuando no hay competición está abierto al tráfico, tiene un sabor especial para los aficionados al mundo del motor, ese regustillo al humo de los escapes y goma quemada que tanto nos gusta.
Nosotros lo más peligroso que vamos a hacer, es elegir para la cena entre sus delicias culinarias.
Ojo porque entran en escena platos como el Foie gras y confit de pato, ya que Pau es parte del corazón del sudoeste francés productor de foie gras. Aquí se consume el hígado de pato o ganso en terrina, fresco a la plancha o acompañado de higos y pan tostado. El confit de pato (muslos cocinados en su propia grasa) es otro clásico, servido con patatas salteadas en grasa de pato que aquí se llaman "pommes sarladaises".
No podemos dejar de lado los quesos de oveja de los Pirineos (Ossau-Iraty), un queso de oveja con DOP, de sabor suave y textura mantecosa, una delicia local. Ojo al Cordero del Pirineo (Agneau des Pyrénées) puesto que los rebaños pastan en altitud, lo que da a la carne un sabor delicado. Aqui se suele preparar al horno con hierbas o en estofado (navarin d’agneau). Delicioso. Todo ello regado con Vino de Jurançon y culminado con postres locales como la tourte des Pyrénées que es un bizcocho alto y esponjoso, muchas veces aromatizado con ron o vainilla o el pastís gascon o croustade que es una fina masa de hojaldre rellena de manzana al armañac.
Ya te dije que tener que elegir qué cenar en Pau va a ser una actividad de alto riesgo!
Cenamos y nos vamos a dormir porque seguro que el cuerpo nos pide cama.
Hoy nos acunan los viejos ecos del rugir de los motores.
Buenas noches!
Después de desayunar tranquilamente, puesto que hoy no tenemos una etapa excesivamente larga.
Procuro no machacarnos en cuanto a distancias al día se refiere, porque al final se trata de disfrutar, no de ir con la lengua fuera reventado a kilómetros en un par de días... seguro que sabes a lo que me refiero.
Bueno, pues eso, desayunamos y salimos a buscar el punto más alejado de nuestro viaje que marcará también el inicio del retorno: San Juan de Luz. Luego te comento algo sobre esto.
Pero no te lleves a engaño, aunque no cargue mucho la ruta de kilómetros, los que vamos a hacer, los vamos a disfrutar a tope por supuesto!
Y parte de ese "disfrutar" pasa por jugar con la frontera entre Francia y España para pasar por Arette La Pierre Saint - Martin de regreso a España y dirigirnos directamente a Roncesvalles para regresar de nuevo a Francia y no dejarla hasta el fin de la etapa.
Pero hagamos un alto en los dos puntos "clave" de esta etapa para mi: El primero, el puerto de la Pierre Saint-Martin.
Un paso de montaña espectacular para motos que conecta Arette La Pierre Saint-Martin (en el lado francés) con Isaba y el Valle de Roncal (en Navarra, España). Es uno de esos puertos pirenaicos que enamora a cualquiera que lo pase sobre dos ruedas.
Por el lado francés, se sube de forma más progresiva y suave, con largas curvas abiertas entre bosques y praderas alpinas y al llegar a la estación de esquí (1650 m) el paisaje se vuelve casi lunar: prados abiertos, formaciones kársticas blancas y vistas inmensas. Parece que se te come la inmensidad de la naturaleza en un instante.
Justo antes de pasar al lado Español bajo el monumento al ciclismo, pararemos a hacernos la foto, esta parada es obligada, si no hay foto, no has hecho el puerto!
Ya en España, la bajada hacia Isaba es mucho más cerrada y serpenteante, con curvas enlazadas perfectas para disfrutar de una conducción muy técnica mientras el paisaje cambia a un verde intenso y bosques profundos, convirtiéndose en el marco perfecto para la sonrisa que vamos a llevar dentro del casco.
Nuevo apunte en lo que a seguridad respecta. Ojo porque este es un puerto bastante expuesto e incluso en verano puede haber niebla o un viento fuerte. Iremos disfrutando, pero con cuidado.
Después del descenso, parar en Isaba para un plato de migas o un cordero al horno es casi obligado. Muchos grupos de motos lo tienen como punto de reunión para rutas por el Pirineo navarro-aragonés y nosotros no podemos ser menos ¿no crees?
Tras la comida, nos vamos a por uno de los puertos más conocidos de España y el segundo de los puntos "clave" de esta etapa: Roncesvalles.
Vamos primero con datos históricos para ubicarnos, en el año 778, en el desfiladero de Roncesvalles, tuvo lugar la famosa Batalla de Roncesvalles, en la que las tropas de Carlomagno fueron derrotadas por los vascones y según la leyenda, el héroe Roldán, sobrino de Carlomagno, murió allí tras hacer sonar su olifante pidiendo auxilio. Este episodio dio origen a la célebre “Canción de Roldán”, uno de los cantares de gesta medievales más importantes de Europa.
Tranquilo, yo tampoco tengo muy claro lo que es un "olifante y lo he buscado, te dejo la definición y te ahorro el trabajo: Un olifante es un gran cuerno tallado en marfil, usado en la Edad Media para dar señales en batallas o cacerías.
En lo que a motos respecta te cuento que es un paso mítico para motoristas, no tanto por su altura (1057 m) sino por su historia y su trazado, puesto que enlaza Roncesvalles con Saint-Jean-Pied-de-Port a través de la N-135 y la D933, con curvas suaves y vistas verdes que te hacen sentir dentro de un túnel natural de hayas. Además, es el cruce natural entre la vertiente atlántica de los Pirineos y el inicio del Camino de Santiago, por lo que rodar por allí tiene algo de ritual. Si te interesa una ruta épica que incluye parte del Camino de Santiago, no dejes de ver nuestra ruta "Desafío España: la ruta de las rutas", te va a gustar seguro.
Entramos en Francia para alcanzar de nuevo el mar y llegar a San Juan de Luz y aquí, te comento como te había dicho antes que la decisión de parar en este pequeño pueblo pesquero y no en Hondarribia como hacen muchas rutas es puramente práctica, verás, por casi la mitad de lo que cuesta un hotel en Hondarribia, tienes una habitación igual de cómoda y en el mismo mar y además cenas, así que, si decidimos que hay que ir a Hondarribia iremos, pero de paso, me niego a que por 20 kilómetros de diferencia me tomen el pelo con los precios. Creo que explicado el tema así de claro, estarás de acuerdo conmigo.
Pues hemos llegado a San Juan de Luz y hemos hecho el check-in en el hotel ¿Que toca ahora? muy bien, sí señor, veo que has estado atendiendo a todo lo que escribo, toca estirar las piernas y deleitarnos con las historias de este pueblo costero que durante los siglos XVII y XVIII fue famoso (y temido) como puerto corsario donde los armadores locales financiaban barcos con patentes de corso, que les autorizaban a atacar y saquear navíos enemigos, sobre todo ingleses y neerlandeses.
Se calcula que más de 600 corsarios partieron de aquí durante esos siglos, contribuyendo enormemente a la riqueza de la ciudad. Muchas de las elegantes casas del centro histórico (como las de la Rue de la République o la Maison de l'Infante) fueron levantadas con el "dinero que los corsarios traían del mar", qué forma más poética de llamar al saqueo de barcos ¿verdad?
Los ingleses llamaban a Saint-Jean-de-Luz “el nido de víboras” por la cantidad de naves que asaltaban sus barcos en el Golfo de Vizcaya.
En realidad, la corsaría estaba completamente legalizada por la Corona francesa. Era una forma de guerra económica que enriquecía a los comerciantes locales y debilitaba al enemigo sin grandes gastos estatales. Como siempre, la banca gana, ya sabes.
En la mesa nos vamos a encontrar con un festín vasco-francés donde se mezclan el sabor vasco tradicional con el refinamiento francés.
El puerto garantiza un pescado fresquísimo: rodaballo, lubina, chipirones, bonito… destacando además el ttoro, un guiso marinero típico de esta costa vasca, hecho con varios pescados, mariscos, tomate y pimientos, muy parecido a una bullabesa vasca. Respecto al postre, se lleva la medalla de oro el gateau basque, relleno de crema pastelera o mermelada de cerezas negras, es el postre por excelencia.
Si todo esto lo enmarcas en uno de los restaurantes del paseo al mar que ilumina su faro por la noche, tienes el cuadro perfecto para pasar una de las veladas más inolvidables de la ruta guiada en moto en la que nos hemos embarcado.
A dormir con el rumor de los combates entre navíos en alta mar y mañana, más.
Buenas noches grumete!
Buenos días, todos arriba!
La ruta de hoy transcurre toda por la vertiente Francesa de los pirineos, dibujando prácticamente el mismo trazado que la frontera con España, pero sin llegar a cruzarla.
Partiendo de San Juan de Luz y visitando Hondarribia si así lo decidimos, tomamos de nuevo rumbo al Este para dejar atrás el Cantábrico y adentrarnos en una concatenación de puertos de montaña y paisajes verdes que van a colmar nuestras ganas tanto de conducir como de hacerlo por lugares realmente bonitos.
Destacan en nuestro camino de hoy puertos, bueno, en Francia se llaman "Colls", como el de Sourzay que se encuentra en la frontera entre Navarra y Aquitania y cuya altitud ronda los 1020 y los 1130 metros.
Pasaremos por las curiosas casas llamadas "Les Chalets d´Irati" situados en uno de los bosques de hayas y abetos más grande de Europa: la Selva de Irati. Hoy no dormimos aquí, pero tomo nota para futuras rutas, sigue atento a lo que vaya publicando!
La Selva de Irati es el segundo hayedo-abetal más grande y mejor conservado de Europa, solo detrás de la Selva Negra (Alemania). La Selva Negra, otra de las mecas moteras más famosas de Europa. ¿Montamos una ruta para disfrutarla? Vale, te tomo la palabra. Queda prometido y lo prometido es deuda, crearé la ruta "La Selva negra con Toro Biker" y la hago pasar por Les Chalets d´Irati y todas las promesas cumplidas! Ole!
La selva de Irati tiene una extensión aproximada de 17.000 hectáreas, repartidas entre el norte de Navarra (España) y la región vascofrancesa de Sola y Baja Navarra. Su altitud media: entre 800 y 1.200 m, con cumbres que rondan los 1.500 m como el Orhi (2.017 m), primera cima de más de 2.000 m desde el Atlántico del que venimos, así que vamos a subir bien alto en nuestra ruta de hoy. Sea la época del año que sea, fresquito asegurado.
El bosque está formado principalmente por hayas y abetos, salpicado de acebos, tejos y abedules, con un sotobosque rico en musgos, líquenes y helechos, que le da ese aspecto “de cuento”. ¿Has visto o leído algo de la saga del Señor de los Anillos? pues esta sería la tierra de Frodo.
Viven en este bosque más de 120 especies de aves y mamíferos como ciervos, corzos, jabalíes, zorros, martas y el discreto gato montés y en otoño, el “berrido” del ciervo convierte el bosque en un escenario sonoro único, además las setas son una institución aquí: desde hongos de cardo hasta boletus edulis y amanitas cesareas.
Muchos escritores hablan de Irati como un “bosque sonoro”, porque allí el silencio no existe: escuchas constantemente hojas cayendo, crujir de ramas, canto de arrendajos, el golpeteo del pico picapinos, el zumbido lejano del viento, o incluso el murmullo del agua que filtra entre musgos, de ahí sin duda viene el dicho local “Irati ez da sekula isiltzen” (“Irati nunca calla”).
Comeremos por el camino como siempre y pararemos sin duda a hacer de nuevo esas fotos que van a tener un lugar destacado en nuestra colección.
La cocina alrededor de la Selva de Irati es sencilla, auténtica y por supuesto ligada a la montaña: cordero, migas, setas, truchas, queso de oveja y pacharán, todo ello perfecto para acompañar a una ruta motera por el hayedo más mágico de Europa.
Tras la comida y sin parar de disfrutar con el trazado de la carretera, llegaremos "encantados" a nuestro destino de hoy: Lourdes.
Me he criado escuchando a mis mayores decir "los milagros a Lourdes" e independientemente de la fe que proceses, es un lugar con suficiente historia y encanto como para merecer una parada y fonda.
Antes del siglo XIX, Lourdes era un pequeño pueblo fortificado en torno a su castillo (el Château fort de Lourdes), con una historia ligada a conflictos medievales y a la frontera entre reinos que, durante la Edad Media, pasó de manos francesas a inglesas en tiempos de la Guerra de los Cien Años y luego volvió a ser francesa.
El castillo, con sus murallas del siglo XI y XII, domina todavía esta villa que fue un punto militar estratégico... hasta que... en 1858, una joven de 14 años llamada Bernadette Soubirous, hija de un molinero empobrecido, dijo haber visto en una gruta junto al río Gave (la Gruta de Massabielle) 18 apariciones de la Virgen María. No una ni dos, no, Bernadette vio 18 apariciones, por si acaso una o dos parecían poco, ya sabes...
Según relató Bernadette, la “Señora vestida de blanco, con una cinta azul y rosas en los pies”, le habló en dialecto local y pidió que se construyera allí una capilla, así que no tuvieron más opción que construirla claro, además en una de las apariciones, Bernadette descubrió un manantial de agua que hasta hoy es considerada milagrosa.
Las autoridades civiles inicialmente se mostraron escépticas y llegaron a interrogarla duramente, pero las peregrinaciones espontáneas no dejaron de crecer y al final la Iglesia terminó reconociendo las apariciones en 1862 y se construyó un pequeño santuario. A partir de ahí, Lourdes se transformó por completo. Milagro!
Ojo a los datos: Hoy Lourdes recibe de 3 a 6 millones de peregrinos al año, siendo el segundo lugar de peregrinación católica del mundo, después de Roma.
¿ves? había que parar aquí porque además de todo esto, resulta que Lourdes es también un punto de partida perfecto para recorrer los cols pirenaicos: Tourmalet, Aubisque, Soulor, que ya los hemos pasado, pero también para seguir ruta hacia Andorra que es lo que nos interesa.
La verdad es que esa mezcla de devoción, las tiendas de recuerdos religiosos, las velas por todas partes, los peregrinos peregrinos caminando descalzos o rezando el rosario y los turistas que simplemente van a disfrutar de las montañas, hacen de este pueblecito un lugar realmente único y si además por la noche tenemos la suerte de ver la procesión de antorchas en el santuario, con miles de velas y devotos cantando el Ave María en varios idiomas, verás que es un espectáculo sobrecogedor, casi de película.
Tras descargar las maletas en el hotel y refrescarnos, daremos una vuelta para empaparnos del ambiente local y acudir más tarde al restaurante seleccionado, donde disfrutaremos de las delicias culinarias locales entre cuya propuesta se encuentran las tablas de embutidos locales (saucisson sec, jamón de Bayona, paté de campagne) con un poco de fromage des Pyrénées (queso de leche de oveja, similar al Ossau-Iraty), la sopa Garbure, de nuevo el Confit de canard, muslo de pato confitado en su propia grasa, crujiente por fuera y muy jugoso y a menudo acompañado de pommes sarladaises (patatas salteadas con ajo y perejil), ojo a las Truite des Gaves, trucha del río Gave (que atraviesa Lourdes), servida almondine (con mantequilla y almendras), o a la plancha con finas hierbas. Por supuesto el Magret de canard, pechuga gruesa del pato a la brasa, servido rosado, con salsa de frutos rojos o de pimienta verde.
Respecto a la selección local de postres están el Gâteau à la broche, famoso “bizcocho al espetón”, típico del lado pirenaico francés. Se cocina girando la masa sobre fuego vivo, formando capas. El Pastis, una especie de bizcocho ligeramente hojaldrado y perfumado con anís o ron y para cerrar y facilitar la digestión un Sorbet de cassis o framboise, helados o sorbetes artesanales de grosella negra o frambuesa.
Después de este festín para el paladar, nos iremos a dormir, hoy con los cánticos celestiales como telón de fondo.
Buenas noches, hasta mañana!
Buenos días, arriba con energía que llega la parte de esta ruta guiada en moto que más me gusta.
Tras el desayuno, cogemos las motos para dirigirnos hacia Andorra, pero por supuesto, cogiendo durante los aproximadamente 350 kilómetros por los que se extiende la ruta de hoy, el mayor número de curvas, disfrutando de los paisajes más bonitos posibles y además, comiendo de lujo por el camino... en otras palabras: una ruta 100% Toro Biker!
El punto destacado de hoy en lo que a paisajes se refiere y es difícil de decidir eh, porque los paisajes verdes y las praderas llanas a las faldas de montañas tremendamente altas son la estampa que nos acompañará durante todo el día, pero como quiero darte un par de datos sobre el camino como es mi costumbre, hoy te cuento que el viaje nos lleva a pasar por tierra de osos... sí, de osos, has leído bien.
El Parc Naturel Régional des Pyrénées Ariégeoises se creó en 2009 para proteger un territorio excepcional que ocupa casi 2.500 km² en el Ariège (Occitania) y alberga una biodiversidad brutal con más de 2.000 especies vegetales, osos pardos (es uno de los últimos refugios del oso en los Pirineos), rebecos, marmotas y hasta lobos, que empiezan a volver según dicen los datos que he consultado. Esta vez sí que vale la pena ir con cuidado en cada curva no nos encontremos un oso con ganas de montar en moto.
Pasaremos pueblos medievales y cátaros que parecen sacados de un cuento, nombres como Saint-Lizier (con su catedral románica) o Foix con su castillo quedarán impresos en nuestra retina.
Esta ruta es como un paraíso para los moteros, con puertos de montaña espectaculares, asfalto en bastante buen estado y poca circulación ¿Que más se puede pedir? ah sí claro, comer de lujo!
Entre los platos tradicionales de la zona podremos degustar La Garbure: un guiso contundente con col, patatas, alubias, confit de pato o jamón, típico de toda la región pirenaica, la Cassoulet que aquí preparan con alubias blancas con salchichas de Toulouse, confit de pato y costilla, un manjar. El Civet de sanglier o de cerf que es un estofado de jabalí o ciervo, cocinado lentamente con vino tinto, cebolla y hierbas del monte, en otoño es un clásico.
No podía faltarnos la Truite des Pyrénées, es decir trucha fresca de río, muchas veces servida al ajillo o con almendras. De verdad que no puedes volver a casa sin probar esta trucha, sea en el restaurante que sea. A mi particularmente me parece deliciosa.
En el apartado de quesos y embutidos la variedad pasa por el Bethmale, el queso más emblemático del Ariège, es un queso de vaca (a veces mezcla con cabra u oveja), semicurado, suave, con notas de avellana que nació en el valle de Bethmale, en pleno parque. Esa toque de avellana no se a quién se le ocurrió incluirlo, pero sin duda acertó de lleno. Otro de los quesos de la zona es el Moulis, más fuerte que el Bethmale, que se elabora en pequeñas queserías artesanales. Aquí los quesos saben a queso, no a plástico, seguro que entiendes de lo que estoy hablando.
Mención a parte merece la charcutería local con delicias como el salchichón de montaña, los jamones curados en altura y las longanizas especiadas. Pedir un tabla de estas especialidades es coger un pedazo de cielo y metértelo en la boca.
Terminar la comida con un dulce puede ser un digno final y aquí tu decides entre por ejemplo el Croustade, un hojaldre relleno de manzana o ciruela, que puede llevar un toque de armagnac o ron, probar la miel de montagne: aromática, con notas florales y de brezo, producida por pequeñas explotaciones locales o un pastis (bizcochos anisados) y las frutas confitadas.
Si todo esto, de forma moderada (recuerda que hay que seguir conduciendo luego) lo regamos con Vinos del Pays d’Oc o uno de sus vinos artesanos producidos en pequeñas bodegas locales y cerramos con un digestivo armagnac, habremos cumplido como señores en la mesa este medio día.
Otra opción para comer hoy es parar en cualquiera de los auberges de carretera, donde el menú del día suele incluir garbure o civet y no es raro que el dueño salga a charlar sobre el puerto que acabamos de cruzar, puesto que aquí a la moto se la respeta y procuran hacer nuestra parada lo más agradable posible. Sin duda un punto fuerte de esta zona, la hospitalidad de la restauración.
Después de esta suculenta comida, retomamos la ruta para entrar en Andorra por su vertiente más Oriental, el Pas de la Casa, para llegar hasta nuestro destino de hoy: Anyós.
Creo que fue en 1993 la primera vez que fui a este resort situado en la ladera de la montaña de Anyós y desde entonces, para mi ir a Andorra es lo mismo que hospedarme aquí.
En aquella época ya lucía esplendorosa su piscina "infinita" con suelo y paredes de aluminio, que instalaron para que el sol calentara un poco el agua que se enfría mucho por la noche, pero la verdad es que el agua sigue estando fría por más sol que le de.
Además de una terraza chill-out y un par de restaurantes cuenta con un spa completo de agua salada, pistas de tenis y lo último que han añadido han sido hasta pistas de pádel, sumándose al tirón de este deporte del que me confieso fan. Para explicarlo de forma rápida, si has ido a Caldea en Andorra alguna vez o sabes lo que es, en este resort tienes lo mismo pero sin tener que hacer dos horas de cola para una ducha. Viva la privacidad.
Cenar en uno de sus restaurantes es una opción más que recomendable, pero esto lo vamos a dejar para mañana, hoy nos vamos a ir a cenar a la que sin duda es mi borda favorita de todo Andorra y complejos de esquí de la zona y además por si fuera poco, la han trasladado hace unos años justo a la carretera de acceso al resort, así que bajamos y subimos andando.
Arroces, caza, por supuesto "caracoles a la llauna", carnes a la brasa, todo, absolutamente todo lo que ofrece esta borda atendida con esmero por sus propietarios, está simplemente delicioso puesto que cuidan al máximo tanto la calidad de los productos como su elaboración.
Siempre que he ido (y creo que me he comido ya la carta entera ya) he tenido esa sensación de que los dueños, lo hacen todo con amor, sí, con amor, el trato cercano y exquisito, la tranquilidad del local, la elaboración de los platos en la cocina, todo tiene ese "sabor a amor" que a según mi criterio distingue a los bares y restaurantes en general de esta borda tan familiar. Mira, su hijo y el mío tienen aproximadamente la misma edad y en un viaje le compré su primer dron de juguete y cuando fuimos a comer resulta que el hijo de los dueños también tenía uno, así que imagínate lo bien que se lo pasaron jugando con los dos drones en el parking... deleite total hasta que se perdió un dron en la maleza y no hubo forma de encontrarlo... aún lo estarán buscando porque la flora local es más que espesa en esa zona. En fin, una batallita más de esas que contamos los moteros en las reuniones alrededor de la mesa, ya sabes...
Tras la cena, subimos la cuesta que nos lleva al hotel y esta noche nos podemos alargar charlando en la zona chill-out (si no hace mucho frio) porque mañana es día de descanso dentro de la ruta.
Hasta cuando queramos y luego, buenas noches!!
Buenos días, hoy descanso.
Así es, puesto que el resort en el que nos alojamos nos da la posibilidad de relajarnos durante todo el día, hoy nos lo tomamos de descanso.
Si tampoco quieres terminar como una pasa de estar todo el día a remojo en el SPA, te doy un par de sugerencias para el día de hoy, es decir, te cuento lo que tengo pensado hacer yo y si te gusta el plan, encantado de que lo hagamos juntos.
Hoy no hay hora para levantarnos, sin prisa, lo que pasa es que yo dudo que lo haga más tarde de las 08.30-09.00. Desayuno en el hotel con calma y sobre las 10.00 bajamos a Andorra a recorrer la calle principal, ver tiendas y hacer alguna que otra compra.
En cuanto a las compras en Andorra se refiere, te cuento que hace años (muchos) cuando subíamos a pasar el fin de semana a Andorra desde Valencia, algo que hacíamos muchos valencianos bastante a menudo, casi era pecado volver a casa sin un queso de bola, algo de leche y alcohol tipo whiskey, ron o vodka y por supuesto, comprar perfumes, colonias, calzado o Levi´s 501 cuando te hacían falta o incluso bajarte unos cuantos para repartir con los amigos que te los habían pedido, puesto que realmente valía la pena el ahorro que suponía comprarlos en el País de los Pirineos.
Evidentemente todo esto ha cambiado mucho y aunque ya no vale la pena subir solo a comprar leche y azúcar, los impuestos que Andorra carga sus productos siguen siendo más bajos que los de Europa, por lo que si vas por cualquier otro motivo como esquiar, vacaciones, descanso, etc... sí que sale a cuenta. Lo que tendrás que ver es si también merece la pena comparando los precios de Andorra con los de tu país, ahí ya poco puedo ayudarte, además, no olvides primero que vienes en moto, igual comprarte un televisor te sale barato, pero no creo que en el top case te quepa y lo segundo es que si compras algo, dile a la persona que te atienda que de qué país vienes, por si te pueden quitar las "tasas" y te saldrá más barato todavía. Ah, de un tiempo a esta parte (antes no pasaba) se ha puesto de moda regatear todos los precios que te dan y pedir siempre un descuento, hazlo y cuando el precio final te haya convencido, pide entonces el tema de las tasas a extranjeros y así puede que consigas un precio todavía mejor. Guarda la factura bien porque lo normal es que te lo pidan en el aeropuerto al volver a casa.
Dos apuntes:
1.- Si vienes en tu propia moto, te aconsejo que apures las ruedas y las cambies aquí, puesto que hay un buen surtido de casas de repuestos que te las cambian en el momento tal cual las compras, servicio rápido y barato. De nuevo tendrás que compararlo con tu país de origen si no vienes de España. Si vienes de España, el ahorro está garantizado. Y por supuesto, lo mismo con cualquier accesorio para la moto, ropa para ti o gadget que te guste: esa chupa que te encanta, ese casco que te hace ojitos, guantes, pantalones, botas, zapatillas... Mi consejo es que mires los precios en tu país de origen antes de salir y cuando lleguemos a Andorra compara y decide. También te digo que tengas claro qué quieres comparar, porque si vas "a ver que hay" te vas a marear con tanta oferta, a mi me pasa.
2.- A los fumadores explicaros que debéis tener en cuenta que en los supermercados donde venden el tabaco, normalmente apilado en torres a la entrada, normalmente vas a encontrar dos precios de las principales marcas. El caro es la marca original importada y tan sólo debes mirar si el precio es más barato que en tu casa. El barato es el que llaman "tabaco Andorrano" que si bien es igualmente importado, lo mezclan con variedades de calidad más baja para poder ofrecer lo que parece, si no te fijas, el mismo tabaco a menor precio. Queda hecha la aclaración, como siempre, la decisión es tuya.
Otra gama de productos a tener en cuenta siempre en Andorra son los perfumes, colonias, etc... y es que aquí siempre volvemos a lo mismo, al no tener el IVA que tenemos en España y en general en toda Europa, todo vale la pena.
Tras el paseo para "quemar tarjeta", la idea es volver a medio día con tiempo suficiente para darnos un baño refrescante (no olvides meter en tu equipaje el bañador), comer y descansar un rato (lo que aquí llamamos "la siesta", una actividad que debería ser patrimonio de la humanidad) para bajar de nuevo a disfrutar toda la tarde de las diferentes opciones del SPA privado.
Vamos a dejarnos mimar por la piscina con chorros, camas de burbujas, más chorros por diferentes partes del cuerpo (los del cuello realmente son buenísimos para relajarnos a los moteros), jacuzzis varios y variados, sauna, duchas de agua fría y caliente, todo un complejo para disfrutar del "dolce fare niente" como dicen en Italia. Otro detalle, si tienes gorro de baño, ponlo junto al bañador, porque los que tienen para venderte en la recepción del SPA son u horribles o caros.
Para los más sibaritas también hay un servicio de masajes de todo tipo y por supuesto, otro de tratamientos de belleza. Vamos, que hay para todos los gustos.
Ah, además, hay pistas de padel, tenis y squash por si quieres hacer algo de deporte un poco más intenso y hasta un par de mesas de ping-pong... te reto al ping-pong, ¿hacemos un torneo y echamos unas risas?
Relajados y con ese "flow" que te queda en el cuerpo tras una buena sesión de SPA, cenaremos en el restaurante del resort según nos apetezca o en el Sport o en el más "formal", lo que decidamos.
Tras la cena, a dormir manteniendo ese "estado de gracia relajado", hoy nos acunan los efluvios del spa para llevarnos directos al universo de los sueños.
Buenas noches!
P.D.: Recuerda que todo lo que he descrito para el día de hoy son tan sólo sugerencias, el día de hoy es libre y cada uno decidirá lo que quiere hacer. Por supuesto, si quieres que te de alguna indicación sobre alguna ruta en moto cercana o alguna tienda o comercio, me lo dices y te cuento.
Buenos días!
Arriba de nuevo esa energía a tope porque hoy volvemos a la carretera y además como estamos descansados, vamos a estirar un poco la ruta y acercarnos a los 400kms.
La ruta de salida de Andorra en dirección a nuestro destino de hoy, discurre por carreteras secundarias tranquilas que bordean lagos espectaculares, se adentran en cañones naturales realmente impactantes y se va transformando de manera paulatina y muy fluida en unos bosques bajos que terminan en campos abiertos, llanos y que alcanzan hasta donde llega la vista.
Por ponerle algún calificativo a la ruta de hoy, diría que es una ruta "disfrutona", siempre con tráfico, eso es inevitable, sobre todo hasta que no pongamos kilómetros de por medio con Andorra para pasar al tramo en el que la marcha en grupo se convierte en una danza de motos y curvas. ¿Bailas?
La parada a comer la haremos en cualquiera de los restaurantes que nos encontraremos pegados a la carretera en todos y cada uno de los pueblos por los que vamos a pasar. Sí, tengo mi favorito, pero más de una vez he dejado al azar esta parada en función de la hora en ruta y allá donde he parado, he disfrutado.
Todos tienen un menú con dos o tres platos a elegir para el primero y segundo plato y la gastronomía catalana de la zona es tan rica que seguro que acertamos paremos donde paremos.
Embutidos, ensaladas, carnes y pescado (tal vez esto último sería lo que más arriesgado de pedir en estos sitios), amén de mis amados caracoles, los ofrecen todos los restaurantes de este tipo, además de sus especialidades particulares a la carta por supuesto. Así que como hoy vamos a disfrutar, según sea el ritmo que llevamos y se nos haga la hora de comer, reservo sobre la marcha y paramos. Listo.
Tras la comida seguimos rumbo sur para pasar por las Sierras de Cardó-El Boix (¿qué pensabas que hoy no habían curvas para pilotar? ja!), un macizo montañoso situado en el extremo sur de la provincia de Tarragona.
Es una zona abrupta, casi diría que salvaje, con profundos barrancos y una rica vegetación mediterránea. Atento a las ermitas repartidas por la montaña, muchas excavadas en la roca o colgadas de riscos porque son espectaculares de ver.
El paisaje nos ofrece carreteras estrechas y serpenteantes, con curvas continuas y no mucho tráfico, ideales para disfrutar pilotando en un entorno natural impresionante. Además, desde las cimas se pueden contemplar vistas que alcanzan el Delta del Ebro y, en días claros, incluso el Mediterráneo. Que sí, que paramos a hacer las fotos que haga falta, no hay prisa!
Nuestro hotel seleccionado de hoy nos espera en Morella, que más que un pueblo, es un auténtico viaje en el tiempo, me explico: es una histórica ciudad amurallada situada al norte de la provincia de Castellón y cuyo perfil con su impresionante casco medieval rodeado por murallas de más de 2 km y coronado por un castillo que se alza a 1.070 metros sobre el nivel del mar, es absolutamente inconfundible.
Además de su patrimonio arquitectónico con calles empedradas, iglesias góticas y portales fortificados, Morella destaca por su entorno natural montañoso, con bosques de carrascas y paisajes abruptos que en invierno suelen cubrirse de nieve. Es famosa por sus trufas negras, su cordero (cordero “al horno morellano”) y sus quesos artesanos.
Ya tenemos las claves para, tras descargar en el hotel y refrescarnos, dar el consabido paseo y cenar en el restaurante seleccionado: hoy el "Cordero al horno Morellano" plato tradicional de toda la comarca de Els Ports, elaborado con cordero lechal, muy tierno, criado en los pastos de la zona y con un sabor especialmente delicado, va a ser el protagonista en la mesa.
El secreto está en su cocción lenta en horno de leña, acompañado a menudo por patatas, ajos, romero, tomillo y un buen chorro de aceite de oliva. De este modo, la carne queda jugosa por dentro, con una corteza dorada y crujiente por fuera. Es un plato típico de celebraciones y domingos, que suele acompañarse de ensaladas frescas y un vino tinto local. Muchos restaurantes lo sirven con orgullo como una auténtica experiencia culinaria que conecta con la esencia ganadera y montañesa de la zona. ¿Alguna duda al respecto? tal vez la decisión sobre el vino que lo va a acompañar, poco más...
No sufras, si no te gusta el cordero, tienes para elegir entre cualquiera de sus otras delicias culinarias como la Fideuà morellana, una versión montañesa de la fideuà, que aquí se prepara con carne (normalmente pollo o conejo) y setas locales en lugar de pescado, o dejarte tentar por cualquiera de sus Guisos de setas que incluyen la famosa trufa negra Morellana, ya que en temporada (invierno), las cartas incluyen platos sencillos pero sublimes con huevos trufados, carpaccios de setas o revueltos. Así en la ruta como en la mesa, aquí no dejamos a nadie atrás, como los Navy Seals! jajaja
Cenamos y dormir ya con el murmullo del Mediterráneo de nuevo acunándonos.
Buenas noches!
Buenos días!
Tras desayunar y montar las motos, partimos en este último tramo que no vamos a hacer muy largo, pero sí muy divertido.
Volvemos a tierras Valencianas para disfrutar de una ruta repleta de curvas y paisajes puramente mediterráneos entre los que hoy destaco el paso por el Parque Natural de la Sierra Calderona, macizo montañoso situado entre las provincias de Valencia y Castellón que actúa como antesala del sistema Ibérico y es considerada la “hermana menor” de la Sierra de Espadán (esta la disfrutamos en otras rutas, echa un vistazo a la web si quieres), aunque con un carácter propio.
Su punto más alto es el Garbí, conocido por todo motero local que se precie de que le llamen así, por su mirador con espectaculares vistas del golfo de Valencia, el mar Mediterráneo y, en días claros, hasta las islas Columbretes. Si vamos con tiempo nos desviaremos un poco de la ruta para visitarlo, yo creo que sí que nos dará tiempo.
Pero antes de llegar al Garbí, como he dicho, pasaremos por la Sierra Calderona, un pequeño paraíso de curvas que se llenan los fines de semana de motoristas por su asfalto, paisajes abiertos y tramos retorcidos pero seguros. Su fácil acceso desde Valencia, la convierten en un punto goloso al que es difícil resistirse.
Ojo con el tráfico de grupos de ciclistas que también son muy abundantes en estos tramos. Nos guste o no, compartimos muchas rutas con ellos y la diferencia de velocidad hace que los encuentros entre grupos de moteros y ciclistas sean potencialmente peligrosos. Respeto y cuidado por ambas partes, no hace falta más.
¿Te acuerdas de que San Juan de Luz era pueblo de corsarios? pues la Sierra Calderona fue un refugio de bandoleros en los siglos XVIII y XIX, que aprovechaban su orografía escarpada para ocultarse.
Durante estos siglos, la Sierra Calderona fue paso obligado entre el interior montañoso de Teruel y la fértil huerta valenciana. Eso significaba diligencias, arrieros y comerciantes que transportaban mercancías, a menudo sin escolta y por tanto presas fáciles para cuadrillas de bandoleros.
Se dice que en el siglo XIX algunos de estos grupos estaban tan bien organizados que tenían informadores en poblaciones cercanas como Náquera, Olocau y Serra, que les avisaban del paso de carruajes con dinero o joyas. Tras el asalto, se internaban en la sierra, que conocían palmo a palmo, haciendo casi imposible su captura.
Hay leyendas de cuevas y escondites secretos, donde guardaban el botín o se ocultaban durante días. Las historias populares hablan de bandoleros, famosos por su astucia, que consiguieron burlar a la Guardia Civil de la época en más de una ocasión desvaneciéndose en las sendas de la Calderona. Ya ves, entre pillos anda el juego!
Te he contado todo esto para que sepas que las carreteras por las que hoy disfrutamos las motos al internarnos en esta sierra, no son ni más ni menos, que las antiguas rutas por las que estos bandoleros hacían de las suyas. ¿Verdad que el saber este tipo de historias puede cambiar tu percepción de los lugares por los que pasas? Yo creo que sí.
Nuestro destino para la comida, es El Palmar, ojo al emplazamiento de este pueblo y su historia porque también tiene sus peculiaridades.
El Palmar es una pedanía del municipio de Valencia situada en pleno Parque Natural de la Albufera, a unos 20 km del centro de la ciudad. Es un pequeño pueblo rodeado de arrozales y canales que desembocan en el gran lago, con apenas 800 habitantes censados, aunque en verano y fines de semana el número crece mucho por el turismo gastronómico. Los arroces en general y la paella en concreto atraen a miles de "adeptos" cada fin de semana, doy fe de ello.
Originalmente era un núcleo de chozas y barracas de pescadores y agricultores del arroz. Hoy sigue conservando un sabor auténtico, con calles estrechas y casas bajas, muchas veces adornadas con cañas, redes y utensilios de pesca. Un escaparate perfecto para el visitante.
La vida en El Palmar ha girado siempre en torno a la pesca y el cultivo del arroz y durante siglos, los hombres se dedicaron a la pesca en barca por la Albufera, capturando anguilas, llobarros, lubinas o samarucs, mientras que las mujeres solían trabajar en el hogar, en el arroz o en las tareas complementarias como coser redes.
Pero existía una tradición muy curiosa, ya te dije que este pueblo tenía sus "cositas": Las mujeres tenían vetado salir a pescar y ojo que no era por leyes escritas, sino por creencias y supersticiones fuertemente arraigadas. Cosas de pescadores ya ves... se decía que la presencia de mujeres a bordo de las barcas de pesca, traía mala suerte, “espantaba el pescado” o “agitaba las aguas”. Así que, aunque ellas ayudaban mucho en tierra, rara vez pisaban las barcas (albuferencs) destinadas a la pesca. ¿Qué harían los pescadores en las barcas durante toda la jornada para no querer que las mujeres acudieran?... misterio. Ningún pescador de El Palmar se ha pronunciado al respecto que yo sepa. :-P
La verdad es que ese dato lo conozco porque son lo que aquí llamamos "historias de viejas", pero al final con la modernización, los cambios sociales y mucha pelea por parte de las mujeres que querían pescar, se empezó a ver a algunas mujeres participar plenamente en la actividad. No te lo pierdas, se empezó a ver a mujeres salir a pescar de forma excepcional en los años 60-70, pero la normalización llegó sobre todo a partir de los 80-90. Tal vez sean "historias de viejas", pero no tan viejas eh!?
Bueno, tras esta curiosidad o esta oda al triunfo de la igualdad entre sexos, te sigo contando que otro de los motores del pueblo es sin duda alguna el arroz. Los campos inundados que rodean el pueblo forman un paisaje cambiante con el paso de las estaciones. El ciclo del arroz es un espectáculo: desde la plantación en mayo-junio, el crecimiento de un mar verde en verano, hasta la siega en septiembre-octubre, cuando todo se torna dorado. Aquí te tengo preparada una sorpresa, que no te digo porque si no, dejaría de serlo claro... ;-)
Este arroz es la base de la auténtica paella valenciana, del "arroz del Señoret" (*) y de mil arroces melosos y caldosos que se pueden degustar en los numerosos restaurantes del pueblo. La sana competencia que tienen todos los restaurantes por ofrecer en sus cartas un arroz espectacular, es lo mejor que nos puede pasar a los amantes de esta exquisitez culinaria. Hay algunos que parecen traídos de otros planetas, de verdad te lo digo.
(*) Te invito a que busques la "leyenda" que unen el nombre de este arroz del Señoret y al ilustre escritor Vicente Blasco Ibañez, la pondría yo, pero se haría demasiado largo el texto de hoy.
Es imposible hablar de El Palmar y no mencionar en el lugar de honor que merece a D. Vicente Blasco Ibáñez, cuya obra "Cañas y Barro" escrita en 1902, transcurre en precisamente aquí, en El Palmar.
La obra (recomendado al 100% leerla) retrata con realismo la vida dura, las pasiones, la miseria y el orgullo de los pescadores y labradores del lago. Personajes como el tío Paloma, Tonet, Neleta o Sangonereta, forman ya parte del imaginario valenciano. Tanto es así, que hay un apodo valenciano que se le aplica a aquellos que comen demasiado, a los que se les llama "Sangoneras", que es un personaje de la obra que muere en una barca en medio de la Albufera de un atracón de comida.
El Palmar está en el corazón de un ecosistema único: la Albufera. Es lugar de paso para miles de aves migratorias, y un paraíso para los observadores de aves. Antes se podía cazar metido en un bidón, pero todo aquello quedó ya atrás hace muchos años.
Es habitual ver las barcas tradicionales con vela latina navegando el lago, un espectáculo casi detenido en el tiempo para deleite de los turistas más variopintos.
Aunque hasta hace pocas décadas muchas familias seguían viviendo en barracas, hoy quedan solo unas pocas auténticas en pie y han sido declaradas bienes de interés cultural.
Para terminar este pequeño monográfico de El Palmar te dejo un viejo dicho local: «En el Palmar, tres cosas hay: mosquitos, pescadores y mentiras». Que alude al carácter bromista y exagerado de los relatos de los pescadores locales. Recuérdame que te cuente un chiste de pescadores de El Palmar. Te vas a reír.
Bueno, pues aquí vamos a pedirnos una paella valenciana y un arroz del señoret para comer y así el que quiera carne, carne y el que quiera pescado, pescado.
Por supuesto no puede faltar en la mesa una buena ensalada con tomates de El Perelló (otro manjar tan sencillo como espectacular, hay gente a la que se los di a probar hace más de 10 años y todavía me preguntan por ellos, no miento) y una buena sangría para mojarlo todo, el resto, serán todo risas y batallitas de moteros contadas con la alegría de haber realizado una ruta que perdurará en nuestra memoria por muchos años.
Tras la comida, regresamos bordeando la Albufera (que si nos da tiempo habremos surcado en barca) y haremos unas fotos a la estampa más típica de Valencia desde el embarcadero de la carretera de El Saler.
En el hotel nos podremos refrescar y os llevaremos las maletas que guardamos el primer día para que podáis tranquilamente por la noche o a primera hora de la mañana, hacerlas de nuevo para el viaje de vuelta.
Podríamos cenar cerca del hotel y hacer una velada un poco más relajada, pero... ¿Quién quiere descansar después de la excitación de una experiencia como esta? Yo no. Así que... ¿y si culminamos la última noche con un broche de oro? Sí ¿verdad? Vale, me has convencido! Jajajaja
Nos vamos a ir a cenar a un restaurante con espectáculo Flamenco en directo ¿Cómo se te ha quedado el cuerpo?
¿Será terminar una ruta guiada como esta por todo lo alto hacerlo a golpe de palmas, canto y baile flamenco o no? Pues no se diga más, dicho y hecho. El menú incluye aperitivo de Rebujito Andaluz, selección de panes con salsa de tomate y crema tapenade de aceitunas, tabla de Jamón ibérico y selección de quesos, ensalada de hojas verdes con naranja valenciana, queso de cabra, cebolla frita, tomates cherry, vinagreta de cítricos, y Pedro Ximenez, lomo de bacalao confitado con pisto de verduras, carrillera de buey al vino tinto sobre cremoso de patatas, tatín de manzana con helado de Vainilla y nueces de Pekan y copa de cava para culminar. No se si vamos a poder con todo, pero este menú vale la pena por lo que contiene y porque te da acceso a una mesa en ubicación preferente junto al escenario. Si alguien se arranca por bulerías, lo tiene justo al lado.
Y por si esto fuera poco, al terminar, los más valientes nos iremos a tomar una copa por los bares de alrededor del restaurante, situado en una de las zonas de ocio nocturno más interesantes de la ciudad. Estamos en Valencia y aquí la fiesta no para!
Cuando sea que terminemos, de cabeza al hotel a descansar y mañana más.
Buenas noches, olé!
Buenos días!
Levanta, venga levanta, no seas perezoso que hoy toca la parte que siempre se me hace más complicada en estos viajes: la despedida.
Nos levantamos en el hotel, cada cual con su resaca si la tiene y tras hacer la maleta del viaje de regreso y desayunar, iremos a devolver las motos aquellos que las hayan alquilado. Si no es tu caso, puedes apurar un rato más con nosotros o salir de regreso a casa con nuestras bendiciones, un abrazo largo y un saludo motero que siempre terminará con la misma frase: conduce seguro.
Tras dejar las motos, os iremos dejando a cada uno en el lugar desde el que tengáis que partir rumbo a casa, bien sea el aeropuerto, el puerto, la estación de tren o el punto de recogida del vehículo de alquiler. Te dejaremos con tiempo suficiente para que no llegues tarde a coger tu transporte.
Bueno, pues hemos llegado al final del viaje, o como prefiero llamarlo, hemos llegado al principio de los recuerdos, de las sonrisas cuando visualizas aquel paisaje, de los ojos brillantes cuando a tu mente llegan los ecos de las historias contadas alrededor de la mesa y de una amistad que sólo los que amamos las motos somos capaces de comprender. Se pueden hacer mil cosas junto a otras tantas miles de personas y seguir siendo todos para ti unos perfectos desconocidos, pero jamás te irás de una ruta como esta, sin crear lazos de amistad que perdurarán toda tu vida. No dudes que esta exactamente es una de las razones de más peso por las que las rutas guiadas en moto de Toro Biker, se hacen con un máximo de 10 motos.
Hasta la próxima ruta amigos. Vs.
Conducir seguros siempre!